lunes, 21 de mayo de 2012

Tú eres la única, para siempre

Todos los días, en el momento justo antes de acosarte, te sientas en el filo de tu cama, y miras al montón de peluches que hay en el rincón más lejano de tu habitación. Apagas la luz y sigues ahí. Pasan diez, quince minutos, y te das cuenta que ha sido un día apasionante, o quizás no tanto como piensas. Has reído, has llorado, has pensado, pensado en todo lo que te viene encima, en todo lo que debes de hacer, esté bien o mal. Has pensado en él, día tras día, sin poder parar ni un solo segundo. Creías que toda tu vida era algodón de azúcar, dulce y rosa. Pero no, ya no es así.
Y ese es el momento en el que quieres desaparecer y no volver a ver a nadie jamás. Quieres gritar hasta quedarte afónica y sentir lo que nunca has sentido, libertad. Libertad para hacer lo que quieras cuando quieras. Libertad para poder reír por lo que de verdad sientes. Libertad para pensar. Libertad para ser tu.

1 comentario: